En este artículo trataré de explicar cómo puede llevarse a cabo el diseño de una secuencia operativa de instrucción sobre la selección modal en español basado en un solo concepto que identifique el valor de indicativo y subjuntivo. El objetivo de instituir este valor de operación es permitir al estudiante operar con un solo y permanente significado de base en todo momento en que necesite decidirse por un modo u otro, de una manera reflexiva, consciente, y justificada por una lógica natural. Una lógica del sentido común, una lógica de la representación humana del mundo, una lógica, por tanto, compartible por hablantes de cualquier lengua.
Para ordenar un poco el asunto, organizaré la exposición en «fases». En la primera de ellas intentaré un estado crítico de la cuestión revisando algunos de los mitos que, desde mi punto de vista, persisten en la enseñanza del subjuntivo. El resto constituye un simple ordenamiento del protocolo que propongo para entender y administrar didácticamente el fenómeno de la selección modal: una fase lógica para empezar a entender qué significa el subjuntivo en términos de comunicación, una fase legislativa para proporcionar la base de un protocolo de decisión, una fase cartográfica para dibujar el mapa por donde habremos de movernos en el proceso de aprendizaje y, por último, una fase lúdica que, en contra de lo que sugiere su nombre, plantea el espinoso problema de manejar las aparentes desviaciones que se observan en el uso nativo del modo sin que ello resulte en una inmanejable lista de excepciones.
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