Bibliografía - José Plácido Ruiz Campillo

Para ordenar un poco el asunto, organizaré la exposición en «fases». En la primera de ellas intentaré un estado crítico de la cuestión revisando algunos de los mitos que, desde mi punto de vista, persisten en la enseñanza del subjuntivo. El resto constituye un simple ordenamiento del protocolo que propongo para entender y administrar didácticamente el fenómeno de la selección modal: una fase lógica para empezar a entender qué significa el subjuntivo en términos de comunicación, una fase legislativa para proporcionar la base de un protocolo de decisión, una fase cartográfica para dibujar el mapa por donde habremos de movernos en el proceso de aprendizaje y, por último, una fase lúdica que, en contra de lo que sugiere su nombre, plantea el espinoso problema de manejar las aparentes desviaciones que se observan en el uso nativo del modo sin que ello resulte en una inmanejable lista de excepciones.

El subjuntivo suele presentarse y entenderse como un imperativo de índole formal que el alumno debe asumir de manera asignificativa, más como una mera cuestión de “corrección” que como una vía de transmisión de significado. Se propone aquí una vía para dotar de sentido a la selección modal en español, haciendo lógico y significativo su uso, a través de l s valores básicos de “declaración” / “no declaración” , y se ofrece y explica una actividad de clase que despierte la conciencia del alumno acerca de esta lógica y sus consecuencias comunicativas.

La enseñanza de la gramática a alumnos que aprenden una lengua extranjera es un tema que ha hecho correr ríos de tinta. De forma paralela a lo que ha ocurrido con el aprendizaje de otras lenguas modernas, desde las primeras obras aparecidas en el siglo XVI para la enseñanza del español, el lugar que debía ocupar la enseñanza de aspectos gramaticales ya era motivo de controversia (Sánchez 2005). En épocas más recientes, la atención explícita a la gramática ha ocupado prácticamente todas las posiciones posibles dentro del currículo, desde un lugar central en el Método de Gramática-Traducción(Sánchez 2005: 178) (o el fallido Enfoque de Código Cognitivo [Zanón 2007: 7; laprimera edición es de 1988]) hasta su destierro en el Método Directo (Sánchez 2005: 236)o el Enfoque Natural (Krashen 1992 [la primera edición es de 1977]; Krashen y Terrell1983). Entre uno y otro lado del péndulo, en el contexto de la Enseñanza Comunicativade Lenguas (ECL) se vino a adoptar una solución de compromiso consistente en unaatención a la gramática limitada, incidental y generalmente subordinada a las tareas de comunicación, y que tiene su más conocido exponente en el concepto de Focus on Form o Atención a la Forma (Long 1983, 1991). A esta sensación de necesidad de reservar un lugar a la gramática en clase han contribuido eficazmente, además de la percepción intuitiva de profesores y alumnos, las conclusiones de numerosos estudios empíricos quedesde los años 80 han venido justificando los efectos positivos de una atención explícita a la forma (Dougthy y Williams 1998).

La inclusión del alumno y del propio profesor como individuos (sus experiencias, actitudes y afectos personales) en cada actividad de aprendizaje de una lengua extranjera proporciona un notable incremento en la calidad de la lengua utilizada, contribuyendo a la estructuración del aula como marco social. Cuando la atención a la forma impide una auténtica implicación personal del alumno (porque los contenidos son proporcionados por los materiales) podemos todavía tratar de mantener esta implicación de una manera más artificial y lúdica simplemente atribuyendo ciertas manifestaciones o incluyendo en ciertas informaciones a gente del propio grupo donde trabajamos.

¿No es más divertido, implicador e interpretable un ejemplo de condicional como «Caroline se querría ir de la clase» que uno típicamente neutro y ajeno a la experiencia asequible al alumno como «Juan se querría ir a Valencia»? El objetivo final es que la información que circula por nuestras clases de gramática, y que tantas veces debemos imponer, tenga el máximo sentido para los estudiantes.

Capítulo 1: Fundamentos operacionales del modelo 
El capítulo 1 trata de describir la lengua en el marco general de los sistemas físicos, fundamentando una aproximación radical al concepto de motivación antes citado. Para ello será necesario aceptar discreciones metodológicas entre niveles del lenguaje e instaurar los instrumentos precisos para que tales discreciones no solo no entorpezcan, sino que autoricen, un permanente contacto entre niveles.

Capítulo 2: Revisión operativa del sistema verbal 
El capítulo 2, por su parte, acomete la tarea de aplicar el constructo operativo elevado para el análisis gramatical a uno de los contenidos procedimentales más importantes y de más difícil operativización: el sistema verbal. Se revisarán y controvertirán las categorías tradicionales de tiempo y modo como parámetros de sistematización, se llegará intencionadamente a lo que consideramos los límites de una aproximación puramente operacional (es decir, ignorante de lo que las categorías cognitivas y la conceptualización experiencial del mundo podría aportar), y llegaremos así al capítulo 3 con una conclusión parcial y no enteramente satisfactoria acerca de la justificación sistema.

Capítulo 3: Fundamentación cognitiva del modelo 
Precisamente este capítulo 3 trata de poner sobre la mesa el rico instrumental que una aproximación cognitiva puede poner en manos del descriptor, explotando sobre todo una concepción experiencialista de la cognición humana. La consecuencia no será, sin embargo, una corrección del punto de vista operacional desarrollado hasta el momento, sino más bien una complementación y autorización cognitiva de los presupuestos maximalistas de este. El modelo de sistema resultante para el verbo mostrará las ventajas de la adopción de estrictos criterios operacionales en la valoración inventarial de los contenidos gramaticales, y el enriquecimiento y justificación que aporta una fundamentación cognitiva de estos valores. Particularmente, el resultado será el destierro de los valores temporales tradicionalmente adjudicados al morfema verbal y el consiguiente establecimiento de un sistema verbal basado enteramente en valores espaciales que se muestra operativo no solo en un nivel teórico, sino también como herramienta pedagógica.

Capítulo 4: Capacidad explicativa y predictiva del modelo 
El capítulo 4 revisa las áreas más problemáticas en la explicación y predicción del funcionamiento del sistema verbal con la intención de poner de relieve la productividad del modelo.

Capítulo 5: Extensión del modelo a otros significados procedimentales 
Por último, el capítulo 5 intenta demostrar la extensibilidad del modelo espacial a otros contenidos gramaticales, como el sistema del artículo o los pronombres personales, y ofrece finalmente unas breves conclusiones sobre su alcance teórico y pedagógico.

En este volumen, en primer lugar, se comienza revisando las características de los diversos acercamientos a la gramática y las dificultades de la implementación de la gramática en el aula.
A continuación, se abre una reflexión sobre determinados conceptos que podrían ayudar a establecer una gramática de naturaleza cognitiva y de ambición operativa en el aula de español.
Para finalizar, se ofrecen propuestas de integración de la gramática mediante y a partir del significado de sus formas. Se tratan seis problemas clásicos de la gramática de ELE, incorporando una serie de actividades de reflexión sobre estos aspectos gramaticales.

El libro consta de 4 partes:
I. Muchos libros de gramática, una sola gramática
III. Qué gramática enseñar
IV. Bibliografía

 Índice e introducción
 Hojas de muestra de capítulo 1

Se estará preguntando el lector qué clase especial de gramática exactamente se supone que esuna gramática operativa. También, probablemente, de qué caos estamos hablando. Porque hasta donde cada cual alcanza a recordar, la gramática es y ha sido siempre, de manera fundacional, una medida de orden frente al caos. Y si operativa significa “que funcione”, pues bien, esa es una de las propiedades que por defecto se concede a las reglas gramaticales. Mi propósito, sin embargo, es convencer al lector de que es posible entender “operativo” en un sentido diferenciado y relevante a los propósitos tanto del lingüista como del profesor de lenguas, y que el aparente orden que la gramática al uso impone en nuestras aulas es más una ilusión óptica que un hecho contrastable. En definitiva, que existe un espacio ancho, y frecuentemente inexplorado, para la optimización del modo en que comprendemos y administramos la instrucción gramaticalen clase. Seis reglas nos invitarán a recorrer ese espacio, y se podrían formular así:

  1. No describas qué se hace. Explica cómo hacer.
  2. No mires a las formas. Mira al significado.
  3. No seas objetivista: el significado es experiencial.
  4. Olvida la sintaxis. Muévete en la configuración.
  5. Persigue la eficacia, no la corrección.
  6. No interpretes. Analiza