Corrigiendo el informe de prácticas de un estudiante de grado, Gonzalo Abio (Universidade Federal de Alagoas, Brasil) encontró un caso de referencia inventada por IA especialmente instructivo, y lo reconstruye paso a paso.
El estudiante describía varios momentos en que la profesora observada usaba Kahoot. Abio le pidió que buscara y citara alguna referencia sobre el uso de Kahoot en la enseñanza de lenguas extranjeras, y deliberadamente no se la dio: quería fomentar su alfabetización académica. En la segunda versión del informe apareció una referencia «bastante realista» que resultó ser falsa.
Al verificarla descubrió el mecanismo: existía un autor con el mismo apellido y un artículo fundamental y muy citado, pero con un título solo parecido. «La IA que usó el alumno mezcló una cosa con otra y sugirió una referencia que parece real.» La novedad, respecto a casos anteriores, es que la referencia inventada incluía un DOI; al resolverlo, remitía a otro trabajo distinto. «Es un gran montaje sofisticado, una colcha de retazos hasta con DOI que dificulta la verificación, porque la referencia es parcialmente real.»
A partir de ahí muestra la estrategia de comprobación con Google Académico: buscar el título exacto entre comillas, cruzar título y autor, consultar el volumen y número de la revista, mirar quién cita el artículo real —1.366 citas en ese caso—, ordenar los resultados por relevancia o por fecha, filtrar por idioma y usar la opción de copiar la referencia en formato próximo a la norma ABNT. En los comentarios añade un segundo caso de la misma naturaleza con un artículo de Rogério Tilio, en el que la IA cambió título, revista, volumen y paginación. Su conclusión: «No confíen del todo en la IA generalista y verifiquen siempre todas las referencias encontradas, aunque parezcan reales o incluso conocidas.» Y una constatación de coste docente: se pierde mucho más tiempo que antes de la pandemia en verificar las citas de los trabajos que llegan a sus manos.
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