Carmen De Lorenzo (Michigan State University) y Silvia Giorgini-Althoen (Wayne State University), en Estados Unidos, describen tres implementaciones de chatbots creados con Mizou, una plataforma gratuita de chatbots educativos, más una sesión de formación de profesorado.
En un curso de contenido sobre historia culinaria, impartido en inglés, el chatbot encarnaba a Bartolomeo Scappi, cocinero papal del Renacimiento. El alumnado preparaba la entrevista de forma estructurada y luego mantenía un diálogo de varios turnos, que entregaba por el campus virtual. El bot estaba instruido para responder solo desde perspectivas históricamente plausibles, evitar referencias modernas y guiar mediante repreguntas en lugar de dar respuestas autoritativas. La calificación era por realización, valorando el compromiso crítico y la indagación sostenida, no la exactitud de los datos.
En un curso de literatura italiana, íntegramente en italiano, las tareas conversacionales se hacían con Dante, Petrarca, Boccaccio, Maquiavelo y Ariosto para interpretar sus obras. Y en la asignatura de gramática avanzada y composición, De Lorenzo construyó un chatbot con la persona de Guglielmo Marconi para practicar el imperativo italiano: el alumnado le explicaba tecnologías modernas, con preparación léxica previa y tres tareas culturales escalonadas.
Las autoras informan de que el alumnado escribió con más libertad y asumió más riesgos lingüísticos, sostuvo intercambios más largos con negociación iterativa del significado en lugar de respuestas de un solo turno, y declaró depender menos de los traductores automáticos; la corrección gramatical, dicen, emergió «por repetición y reformulación más que por corrección directa».
En el congreso de la Michigan World Language Association presentaron el taller «From Classroom to Chatbot». Los docentes usaron primero Mizou como aprendices y después diseñaron sus propios bots, compartiéndolos en Padlet, a partir de cuatro «recetas»: minientrevista, adivina la palabra, juego de rol y preguntas y respuestas amistosas. Sus recomendaciones: empezar por actividades simples, definir con claridad el propósito de aprendizaje, dar al alumnado agencia en el diseño de los prompts y elegir plataformas respetuosas con la privacidad. «La IA solo es tan útil como las tareas humanas que se construyen a su alrededor.»
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