Comparar las formas de ocio infantil y juvenil del pasado con el entretenimiento digital de hoy.
Contrastar el pretérito imperfecto (se jugaba, requerían, solían reunirse) y el presente (prefieren, permite, vivimos) para hablar de las costumbres de antes y de ahora.
Argumentar en un debate con conectores de contraste (por un lado… por otro lado, en cambio, sin embargo, aunque).
Reflexionar sobre la relación entre la tecnología, la socialización y los valores culturales a través del juego.
Antes de leer: a partir de la fotografía de unos niños jugando en un frontón, los alumnos cuentan a qué jugaban de pequeños y si conocen juegos como la rayuela, el escondite, el pilla-pilla o el parchís, y cómo se llaman en su lengua.
Lectura: leen un texto sobre la evolución del juego, de los juegos de calle y de mesa a los videojuegos y los móviles, y localizan las ventajas que se atribuyen a cada tipo de entretenimiento.
Recursos para comparar y debatir: se repasan las estructuras que da la hoja para hablar del pasado (pretérito imperfecto) y del presente, y para contrastar e introducir argumentos.
Debate: en parejas o en grupos, los alumnos discuten cinco preguntas con esas estructuras: si comparten la visión del texto, si los videojuegos pueden sustituir los beneficios de los juegos tradicionales, qué conviene fomentar en la infancia, si los videojuegos socializan o aíslan y si el videojuego puede considerarse una forma de arte y una herramienta educativa.