Tomar conciencia del carácter activo de la lectura y de que no todos los textos se leen de la misma manera, a partir de la propia experiencia lectora.
Material para el aprendizaje del alumno: reflexionar sobre cómo se lee, por qué y en qué contextos, y recoger las conclusiones en un informe escrito.
Actividad de reflexión sobre la lectura para trabajo individual, en pequeños grupos y en gran grupo, de unos 30 minutos (10 de preparación) y nivel avanzado, también adecuada para intermedio alto. Material: la fotocopia de un fragmento de las cartas de Edith Wharton a Morton Fullerton, que está en la página del CVC.
- En pequeños grupos, los alumnos responden a una pregunta cotidiana: ¿qué haces cuando recibes una carta de amor?, ¿qué pasos sigues?, ¿cómo la lees?
- El profesor entrega el texto de Wharton, en el que la autora describe el placer de aplazar la lectura de la carta, ojear cuántas páginas tiene y cómo acaba, leerla de un tirón y luego releerla despacio, frase a frase, para elegir una que acompañe todo el día. Los grupos comparan sus conclusiones con lo leído y se comenta en gran grupo.
- De nuevo en grupos, cada uno recibe otra situación de lectura (las instrucciones de un vídeo, unos apuntes para un examen, una guía de teléfonos, un periódico, un poema…). Describen el proceso de lectura que conviene a ese texto, buscan el contexto en que se daría y lo presentan a la clase.
- Como cierre, cada alumno escribe un breve informe que responde a dos preguntas: ¿leemos todos los textos de la misma manera?, y además del tipo de texto, ¿influyen otros factores al leer? (por ejemplo, no se lee igual la carta de un amigo que la de un amante).
La autora propone la actividad con objetivos metacognitivos: concienciar del papel activo del lector, vincular lectura y escritura con necesidades comunicativas cotidianas, acercar la experiencia personal a la lectura y favorecer la reflexión sobre cómo cada uno aprende la lengua.
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