Sam Illingworth distingue la alfabetización crítica en IA de la simple formación en el manejo de herramientas: la primera enseña a juzgar, no solo a operar. La define como cinco capacidades relacionadas: evaluar los resultados en busca de sesgos y errores, reconocer cómo la IA moldea el propio pensamiento a lo largo del tiempo, valorar cuándo ayuda y cuándo perjudica, comprender sus costes sistémicos (laborales, ambientales y sociales) y tomar decisiones deliberadas sobre su uso.
Frente a la insistencia en la ingeniería de prompts, sostiene que usar la IA sin entender sus sesgos es mera obediencia. Recomienda desarrollar esta alfabetización probando directamente las herramientas, leyendo con espíritu crítico lo que se publica sobre la IA y aceptando la incomodidad productiva de pensar sin ayuda; en el aula, propone que el alumnado experimente con los límites de la IA en lugar de recibir lecciones abstractas sobre ella.
Publicado el 13 de febrero de 2026 en el boletín Slow AI.
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