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Krashen revisa el estudio de Vesselinov y Grego (2012), financiado por Duolingo, en el que la empresa basa la afirmación de que su programa supera a la enseñanza universitaria. Señala que los participantes —adultos voluntarios, en su mayoría titulados, que estudiaban español— no eran comparables a los estudiantes universitarios, que muchos abandonaron y que la prueba empleada medía conocimiento de la forma. Concluye que los resultados no permiten sostener esa comparación y que el programa se orienta al aprendizaje consciente, no a la adquisición.
Texto completo en abierto en la web del autor.
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