Este trabajo se propone investigar en qué medida una actividad colaborativa como el jigsaw, nacido como instrumento para fomentar la interacción, la fluidez y la competencia social de los alumnos, se puede utilizar asimismo para razonar sobre aspectos formales de la lengua mediante la reflexión metalingüística utilizando un paradigma deductivo explícito.
Se ha llevado al cabo un experimento de cinco horas en una clase de diecinueve alumnos italófonos de secundaria en un instituto de la provincia de Milán. Utilizando dinámicas de grupo distintas en cada fase, se han seguido varios pasos con el objetivo de enseñar la morfología verbal del pretérito indefinido:
creación en grupos de una historia en el pasado partiendo de cinco verbos dados;
deducción de las reglas de un tipo de verbo en varios grupos de “expertos”;
sistematización de los contenidos aprendidos y repetición de la primera prueba;
prueba gramatical individual y cuestionario final individual.
Comparando los datos de la primera producción colaborativa con los de la segunda, hay una evidente mejora en todas las categorías verbales analizadas. Las pruebas gramaticales individuales, además, demuestran que todos los alumnos han progresado, y no sólo en la categoría de verbos que han trabajado como “expertos”. Partiendo de estos datos y de los cuestionarios cualitativos, se reflexionará finalmente sobre las ventajas y los inconvenientes de este tipo de tarea.
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