La fluidez de una lengua y sus matices son algo imprescindible que los estudiantes tienen que aprender y saber reconocer si quieren convertirse en buenos mediadores lingüísticos e interculturales. Se presenta, pues, una actividad didáctica en la que, en primer lugar, y dando por sentado las competencias lingüísticas generales de los estudiantes franceses (con nivel B2-C1 de E/LE según el MCER, 2001), con los que se ha llevado a cabo la actividad, se pretende hacer reflexionar a los mismos sobre sus conocimientos pragmáticos atenuantes previos con el fin de mejorar sus destrezas comunicativas que necesitan para desenvolverse en la profesión de mediadores lingüísticos. A partir de ello, en segundo lugar, se pretende que los estudiantes aprendan a reconocer no solamente cuándo es necesario emplear elementos atenuantes como estrategia lingüística sino también cuándo pueden y deben hacerlo puesto que la situación lo requiere.
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