Enseñar español implica algo más que cubrir contenidos léxico-gramaticales e introducir a los alumnos en la herencia cultural o histórica del país que lo acoge. Olvidar que una lengua se inscribe en unas coordenadas pragmático-sociales tiende a convertirse con frecuencia en una asignatura pendiente en la enseñanza de una lengua extranjera, dada la subjetividad que entraña su tratamiento en el aula. La necesidad de concienciación de que nuestros estudiantes adquieran una competencia pragmático-intercultural —además de una meramente lingüística— empieza a pesar sobre los hombros del profesor de E/LE por falta de herramientas didácticas específicas. Por todo ello, este artículo describe y presenta el funcionamiento del método RICA, que pretende servir de apoyo para la comunidad docente y ofrecer un recurso para la enseñanza del componente pragmático.
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