Repasar la expresión de la probabilidad (quizás, seguramente, es posible que, futuro de probabilidad) al interpretar una escena cotidiana.
Tomar conciencia de los estereotipos y prejuicios que cada uno proyecta sobre lo que observa, y de cómo varían según la cultura.
Técnica para nivel B2 o superior que combina parejas, grupos de cuatro y gran grupo. Se necesitan las fichas del CVC (la escena, una batería de 15 preguntas, una plantilla de frases para formular hipótesis y cinco versiones de la historia) y, si se quiere, un retroproyector.
- En parejas, los alumnos escuchan o leen una escena cotidiana que el profesor presenta como vivida por él. En el modelo, dos personas entran en una cafetería, una sube al servicio, la otra pide agua y un cruasán y paga, y cuando vuelve la primera se lo reparten y se van. El profesor insiste en que la pareja le pareció «extraña» y, durante unos diez minutos, los alumnos hacen conjeturas con ayuda de las preguntas guía (¿quiénes son?, ¿qué edad tienen?, ¿por qué solo un cruasán?, ¿quién paga y por qué?).
- En grupos de cuatro, negocian y escriben la historia que explicaría la escena (unos 15 minutos).
- Cada grupo elige quince palabras de su historia, doce claves y tres intrusas, que los demás usan para adivinar el relato con las estructuras de probabilidad trabajadas.
- Reconstruidas las historias, se compara cuánto reflejan estereotipos. El profesor revela lo que ocurrió de verdad en la escena original, observada por una profesora en Beirut.
- Los alumnos buscan en el diccionario estereotipo y prejuicio, localizan ejemplos en las historias y proponen versiones más objetivas.
Como variantes, el profesor puede cambiar detalles de la escena (¿y si fueran dos mujeres? ¿y si ella fuera periodista?), repartir las versiones ya redactadas de la ficha o partir de una escena de película sin sonido o de una fotografía tomada en un café.
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