Material de reflexión para el alumno: pensar en cómo actúan y piensan personas de otras culturas, y en cómo actuamos nosotros, para que los malentendidos culturales no obstaculicen la comunicación.
Comparar, a partir de situaciones cotidianas, las propias reacciones con las de los compañeros y las de los hispanohablantes.
Actividad individual, en pequeños grupos y en gran grupo, de unos 50 minutos (10 de preparación) y para todos los niveles. Solo hacen falta fotocopias de la ficha «¿Qué pienso yo?», que está en la página del CVC.
La ficha es una tabla con diez situaciones de la vida diaria y tres columnas: «¿Qué pienso yo?», «¿Qué piensan mis compañeros?» y «¿Qué piensa un hispanohablante?». Entre las situaciones: alguien habla y todos escuchan hasta el final; alguien cuenta algo y los demás interrumpen con preguntas; se alaba algo y la persona contesta «gracias»; se da un regalo y no se abre; se llama a las 9:30 a un lugar de trabajo y dicen que ha salido a desayunar; alguien evita mirar a los ojos; hay una cita de negocios en la que se va directo al tema.
- Cada alumno rellena individualmente la primera columna: qué le parece cada situación, normal o chocante. Si el grupo es de nivel bajo o falta tiempo, se puede hacer en casa.
- En pequeños grupos comparan sus respuestas según su nacionalidad o, si el grupo es monolingüe, según su experiencia y sus creencias, y completan la segunda columna.
- Puesta en común y debate con toda la clase.
- Elaboran un documento con las conclusiones: una redacción hecha en casa o un cartel escrito entre todos.
Si el curso se da en un país hispanohablante, los alumnos pueden salir por parejas a preguntar a hablantes nativos y rellenar la tercera columna con una encuesta. También pueden cambiar las situaciones o proponer otras.
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