Comprender para qué se usan los tiempos del pasado en un relato (escena, acciones, hechos anteriores) y practicarlos al reconstruir y al escribir una historia.
Acercarse a la literatura española con un texto breve y accesible, el comienzo de una novela negra.
Actividad en parejas o grupos de tres, de unos 90 minutos, para nivel B1 y sin preparación previa. Hacen falta diccionarios monolingües y las fotocopias de las tres fichas de la página del CVC: las frases desordenadas, el texto original y la ficha de escritura.
- El profesor pregunta si les gusta leer novelas y, en concreto, historias policíacas, qué les atrae de ellas y si conocen a algún autor español. Anuncia que van a reconstruir el principio de una novela negra y escribe en la pizarra un arranque de ejemplo («Eran las doce de la noche y había luna llena. El vecino del tercer piso salió a la calle…») para que observen qué tiempos se usan.
- Cada grupo recibe dos cuadros con frases sueltas («Estaba lloviendo a mares», «me senté en la última fila», «Habían dado las diez de la noche»…) y una lista de conectores (al cabo de un rato, ya, cuando…). Deben ordenarlas como crean que ocurre la historia e insertar los conectores. Se sugiere empezar por las acciones.
- En la puesta en común se leen las versiones, que pueden diferir entre sí, y se reflexiona sobre el uso de imperfecto, indefinido y pluscuamperfecto. Se vota la historia más divertida.
- Se reparte el texto original (el comienzo de El crimen del cine Oriente, de Javier Tomeo) para compararlo con las versiones de los alumnos.
- Para terminar, la clase hace una lluvia de ideas sobre los elementos típicos de las novelas policíacas (personajes, escenarios, formas de asesinar, rasgos del asesino). Cada alumno escribe en casa un relato sin final; el profesor reparte los relatos al azar y quien lo recibe se reúne con su autor para proponerle un desenlace.
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