Material para el aprendizaje del alumno: hacerle consciente de que pequeñas acciones cotidianas mejoran su aprendizaje del español, reflexionando sobre sus dificultades.
Conocer estrategias de memorización, monitorización y refuerzo a través de testimonios de otros estudiantes y elegir una para ponerla en práctica.
Técnica pensada sobre todo para clases individuales o grupos pequeños de adultos en inmersión, de unos 30 a 45 minutos, con alumnos de nivel B2 y C1 (con A2 se simplifica el lenguaje). Se necesitan ordenador y las fichas de la página del CVC: siete testimonios de estudiantes y la misma hoja con espacios en blanco.
- El profesor pregunta cómo se sienten con su aprendizaje (¿qué ha mejorado?, ¿qué sigue siendo difícil?, ¿cuándo se frustran?) y anota las respuestas. Aclara que se trata de trucos sencillos, no de resolver todos los problemas.
- Los alumnos escriben en cinco minutos palabras, verbos o expresiones que les cuesta recordar o en las que se equivocan (haga/haya, depende de, falsos amigos…) y las comparten.
- Leen siete testimonios con estrategias: papelitos en el bolsillo con tres palabras, alarmas en el móvil para repetir formas verbales, grabar frases propias, aprender de memoria una fórmula útil, un cuaderno de falsos amigos, una libreta de expresiones o post-it por la casa. Subrayan las que les parecen fáciles de aplicar.
- Vuelven a los testimonios con espacios en blanco y los completan con ejemplos propios, que luego comparten.
- Cada alumno elige una estrategia y los contenidos que quiere memorizar y la aplica durante una semana, o el periodo acordado; las clases empiezan repasándolos.
Cuando dominan el contenido, eligen otra estrategia. Conviene dar continuidad a la técnica, recordándola al final de cada clase, y puede usarse también para controlar la frustración ante la comprensión oral.
La página no indica un nivel concreto: se practicó con B2 y C1, y con A2 adaptando el lenguaje de los testimonios.
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