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Krashen vuelve sobre la respuesta física total (TPR) de James Asher treinta años después de su aparición. Explica su eficacia porque proporciona input comprensible y mantiene bajo el filtro afectivo, al no exigir producción; recuerda los estudios comparativos que la respaldan y señala sus límites: es un recurso para los niveles iniciales que debe combinarse con otras fuentes de input —relatos, lectura—, y no un método completo.
Texto completo en abierto en la web del autor.
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