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Los alumnos de los programas canadienses de inmersión alcanzan un nivel alto, pero conservan errores gramaticales persistentes, y la respuesta habitual ha sido proponer más atención a la forma. Krashen sugiere otra vía: la investigación muestra que esos alumnos apenas leen por placer en francés, porque no encuentran textos interesantes y comprensibles, y que la lectura libre y voluntaria es una fuente poderosa de competencia. Propone reunir colecciones de libros atractivos, reservar tiempo de lectura silenciosa y leer en voz alta en clase.
Texto completo en abierto en la web del autor.
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