Matt Barnum informa en Chalkbeat de un ensayo aleatorizado de dos años en 18 escuelas de secundaria de Tennessee, dirigido por Philip Oreopoulos (Universidad de Toronto): el alumnado con dificultades en matemáticas practicó con Khan Academy y su tutor de IA, Khanmigo, durante las sesiones de refuerzo. Al segundo año avanzaba más deprisa que el grupo de comparación, pero la mejora no parece deberse a la IA: los estudiantes usaron el tutor solo en un tercio de los días que practicaron y, cuando le escribían, muchos mandaban mensajes ajenos a la tarea o intentaban sacarle la respuesta. «El acceso era casi universal, pero el uso, escaso», concluyen los investigadores.
El mismo equipo probó después un programa propio en el que el chatbot intervenía sin que se lo pidieran y solo se avanzaba respondiendo bien: los estudiantes trabajaron más despacio pero con más acierto, y una semana después resolvían algo mejor, ya sin IA, problemas parecidos. Es un primer indicio de que el alumnado puede usar bien la IA en entornos muy controlados.
Oreopoulos advierte de que la misma tecnología que puede hacer de tutor también facilita el trabajo, y menos esfuerzo es menos aprendizaje. Sal Khan reconoce que los resultados muestran cuánto importa la motivación, y explica que Khan Academy ha rediseñado la plataforma para integrar Khanmigo en las lecciones.
El estudio completo, One Click Away: AI Tutoring with Khanmigo in a Two-Year School Experiment, está publicado en EdWorkingPapers.