A menudo los profesores de idiomas nos devanamos los sesos para realizar en nuestras clases actividades que reproduzcan la realidad comunicativa de la manera más fiel posible. Sin embargo, los que tenemos la suerte de enseñar español en un país hispanohablante olvidamos muchas veces todas las posibilidades que nos ofrece el mundo, más allá de las puertas de la escuela, como escenario ideal para que nuestros alumnos practiquen estructuras, vocabulario y todas las destrezas integradas. Por todo ello presentamos la siguiente actividad, que hemos puesto en práctica varias veces con bastante éxito.
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