La Declaración de Bolonia, suscrita por los ministros de Educación de 29 países europeos reunidos en esta ciudad en junio de 1999, marcó el comienzo oficial del proceso de convergencia hacia un Espacio Europeo de Educación Superior (EEES), en el que participan todos los estados miembros de la Unión Europea y otros países europeos de próxima adhesión. Estamos viviendo un proceso que recoge una vieja aspiración de líderes europeos que comenzó a cuajar en la llamada Declaración de Sorbona, de mayo de 1998, y que fue firmada por los ministros de Educación de Alemania, Francia, Reino Unido e Italia con la triple intención de facilitar la movilidad de estudiantes y profesores en toda Europa, favorecer un marco común de títulos y favorecer también la continuación o reanudación de estudios en la misma universidad o en otra (Salaburu 2007: 102).
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