El trabajo presenta el Portfolio Europeo de las Lenguas como herramienta de reflexión sobre el aprendizaje en clase o en centros de autoaprendizaje, en una adaptación al ámbito universitario. Recuerda que el instrumento introduce una cultura de autoevaluación basada en los descriptores del MCER y en la reflexión sobre objetivos, logros y modalidades de aprendizaje, y que su uso exige entrenamiento y coherencia con el currículo. Su aportación central es un conjunto de tablas con ejemplos concretos de actividades para autoevaluarse, hablar de experiencias lingüísticas, preparar la movilidad, plantearse objetivos o reflexionar sobre la competencia intercultural. Concibe al aprendiz como sujeto autónomo. Sirve al profesorado universitario de lenguas.
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