¿Usar inteligencia artificial nos ayuda a aprender o nos lleva a pensar menos? Un artículo de The New York Times revisa tres investigaciones recientes que apuntan a una distinción fundamental: recurrir a la IA para obtener respuestas no produce los mismos efectos que utilizarla para comprender mejor.
El primer estudio analizó millones de sesiones de aprendizaje de matemáticas, desde primaria hasta la universidad. Tras la aparición de ChatGPT, los estudiantes dedicaron menos tiempo a los problemas que podían copiar fácilmente en un chatbot y mejoraron sus resultados en la plataforma. Sin embargo, su rendimiento empeoró en pruebas supervisadas realizadas sin ordenador. Otro estudio, con adultos, encontró que acostumbrarse a la asistencia de IA podía reducir la perseverancia ante problemas difíciles y perjudicar el desempeño posterior sin ayuda.
Una tercera investigación, con más de 200 universitarios, muestra un panorama más matizado. Los participantes que utilizaron IA escribieron inicialmente ensayos más largos y de calidad algo superior, y obtuvieron mejores resultados en un examen. Una semana después, al trabajar sin asistencia, quienes habían delegado la redacción completa obtuvieron peores puntuaciones. En cambio, quienes habían usado la herramienta como tutor para aclarar ideas y comprender conceptos conservaron mejores resultados y escribieron mejores ensayos.
Aunque parte de esta evidencia todavía es preliminar, el artículo plantea una cuestión relevante para la enseñanza: la IA puede apoyar el aprendizaje cuando ayuda a ejercitar las capacidades que se quieren desarrollar; delegar todo el proceso puede limitar ese aprendizaje.