¿Puede un profesor reconocer un trabajo escrito con inteligencia artificial? Evan Liu, doctorando en Comunicación y Cultura y profesor asistente en la Universidad York (Toronto), responde en la revista canadiense University Affairs que sí y no. Los grandes modelos de lenguaje dejan rasgos reconocibles —frases muy equilibradas, transiciones pulidas—, pero esos rasgos no prueban nada por sí solos, porque un buen estudiante puede escribir igual.
Liu critica la confianza en los detectores automáticos: el alumnado ya ha aprendido a evitarlos rebajando la complejidad de sus frases, y acaba practicando cómo «parecer humano» en lugar de cómo pensar. Lo que de verdad delata un texto ajeno, sostiene, es el conocimiento que el docente tiene de sus estudiantes: un salto brusco respecto a sus trabajos anteriores.
Su propuesta es pedagógica, no tecnológica: tareas por etapas, escritura en clase y conversaciones orales sobre el trabajo, que hacen visible el proceso de pensamiento y dan al profesor una referencia con la que comparar.