Distinguir los verbos reflexivos de los recíprocos y de los que no son ninguna de las dos cosas, a partir de la reflexión sobre la lengua materna y sobre el español.
Practicar ambos tipos de verbos en conversaciones y descripciones, y autoevaluar lo aprendido.
Secuencia en parejas y grupos de tres o cuatro, de dos sesiones de 60 minutos y unos 30 de preparación, para nivel B1. Se necesitan objetos para mimar acciones (un peine, un espejo, un móvil), los dos textos y la ficha de autoevaluación de la página del CVC y dibujos o fotos que prepara el profesor.
- El profesor mima peinarse y pregunta quién hace la acción y sobre quién recae; después los alumnos explican cómo se dice en su lengua y se compara con catalán, francés, inglés, alemán e italiano.
- En grupos de tres leen un texto con verbos reflexivos (me levanté, me duché, me peiné), los subrayan y razonan por qué lo son. Consultan en el diccionario cómo marca los verbos reflexivos.
- Dos alumnos se saludan con un apretón de manos: ¿cómo se expresa la reciprocidad? Con un segundo texto (nos dimos dos besos, nos intercambiamos los números) identifican los verbos recíprocos y comparan ambos tipos.
- Con imágenes de acciones reflexivas y recíprocas, deciden qué verbo usarían y conversan sobre ellas (peinarse, mirarse al espejo, saludarse).
- Cada alumno observa a su compañero y deduce su personalidad a partir de su aspecto, usando estos verbos.
- Por grupos, describen en una cartulina la vida de soltero (verbos reflexivos) o la vida en pareja (verbos recíprocos), y debaten ventajas e inconvenientes.
- Como tarea para casa, rellenan la ficha de autoevaluación con las diferencias entre ambos tipos de verbo.
Los dibujos del paso 3 son imágenes de la página del CVC. La ficha de autoevaluación incluye solo frases de ejemplo, sin soluciones.
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