En la actualidad, se asume mayoritariamente la idea de que la enseñanza debe estar centrada en el alumno. Para nosotras, esto significa que el profesor debe conocer las características del alumnado con el que trabaja: sus necesidades de aprendizaje, sin dejar de lado las variables individuales, sus expectativas, sus creencias respecto a cómo se aprende y se enseña una lengua, y el papel del alumno y del profesor en este proceso. Por otro lado, debe ser consciente de sus propias creencias, reflexionar sobre cómo éstas pueden afectar a su actuación en el aula y ser capaz de adaptarse a cada situación concreta. Asimismo, el profesor, en su papel de mediador cultural, ha de conocer las diferencias y las semejanzas entre su propia cultura y la del alumno con el que trabaja para evitar en todo momento malentendidos y situaciones que puedan resultar incómodas o conflictivas en el aula, mostrando en todo momento su respeto por las creencias de sus estudiantes. Con este trabajo, pretendemos analizar la interacción entre profesores españoles y alumnos egipcios en Egipto, poniendo atención en las creencias de unos y otros y en cómo estas pueden afectar el proceso de aprendizaje de la lengua.
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