El motivo de la comunicación varía dependiendo de la cultura en que nos encontremos. Lo mismo ocurre con la motivación para comunicarse y los objetivos que se persiguen con esta. En las sociedades occidentales, en concreto entre los hispanohablantes, el fin de la comunicación está relacionado con el intercambio de opiniones y experiencias sobre un tema determinado. Entre los hablantes de chino, sin embargo, la utilidad práctica de los enunciados es vital para el buen desarrollo de la comunicación. En este contexto, ésta tiende a estar más ligada a un intercambio de hechos y de descripciones para mantener la armonía social. Conocer estas diferencias es de gran importancia tanto para la enseñanza del chino y el español, como para el estudiante de estas lenguas. De lo contrario, la enseñanza y el aprendizaje de estas dos lenguas y culturas carecerán de uno de los elementos más importantes para el uso de la herramienta lingüística: la pragmática.
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