271-275
Krashen examina la revisión de Saito (2012) de quince estudios sobre el efecto de la enseñanza explícita de la pronunciación. Comprueba que las mejoras aparecen casi siempre en pruebas controladas, en las que el hablante conoce la regla, tiene tiempo y atiende a la forma —las condiciones de uso del Monitor—, y que los pocos estudios con habla espontánea admiten otra lectura. Concluye que los resultados son compatibles con la idea de que la instrucción directa produce aprendizaje consciente y no adquisición.
Texto completo en abierto en la web del autor.
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