La prueba inicial es un recurso metodológico muy adecuado para conocer el nivel de lengua del alumnado al comienzo de un curso de LE, especialmente en los cursos intensivos de corta duración ofrecidos tanto en centros de idiomas especializados como en universidades (programación ERASMUS, por ejemplo). Permite realizar una observación global y un diagnóstico acertado y rápido de dicho nivel en los estudiantes que pueden presentar un perfil heterogéneo en cuanto a su 1 lengua materna (LM), cultura y nacionalidad. El diseño de esta prueba exige una estructuración y planteamiento muy precisos para que, una vez aplicada, los resultados obtenidos sean rentables y aseguren la detección y asignación del nivel concreto de cada candidato para su posterior agrupación en los cursos. En este artículo presentamos las ventajas y dificultades de elaborar y poner en práctica este tipo de pruebas. Asimismo, proponemos un modelo íntegro para ELE con el fin de ejemplificar nuestro proyecto didáctico y de aportar a la enseñanza de ELE y a sus profesores una herramienta útil, eficaz, provechosa y necesaria.
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