En el mundo de la evaluación y la certificación lingüística se hace necesaria una reflexión sobre la importancia del extranjerismo, en general, y del anglicismo, en particular, porque la aparición de los términos del inglés ha pasado de ocupar un estatus testimonial a ser parte de la comunicación diaria. Es un hecho constatable que, muy frecuentemente, en muchas lenguas aparecen recogidos en los medios de comunicación términos extraídos del inglés. También en las conversaciones entre particulares aparece algún término que el hablante elige de la lengua inglesa, bien porque desconoce el término en la lengua española, o bien porque le resulta más rentable desde el punto de vista comunicativo. Algunos de estos anglicismos son recogidos por el Diccionario de la RAE, otros no, pero, independientemente de que aparezcan o no, su uso está muy extendido. Este fenómeno, como hemos mencionado, no es exclusivo del español, y en otras lenguas suceden fenómenos similares con otros extranjerismos. Dadas las circunstancias, en estas páginas nos planteamos qué deben hacer el profesor y el evaluador cuando se encuentran uno de estos términos en el texto de expresión escrita de un estudiante o de un candidato. A partir de nuestro estudio, podremos concluir que hay que permitir a los aprendices, que, en muchos casos, presentan un perfil multilingüe, usar sus repertorios lingüísticos plurilingües, siempre y cuando coincidan con expresiones aceptadas por la RAE o por el uso social. Será la propia competencia lingüística del evaluador la que, en definitiva, valide el término.
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