Siempre sorprende a los hispanohablantes nativos que pisan el continente por primera vez, empezando por los propios españoles, el gran interés que existe por su idioma en África negra en general y particularmente en Costa de Marfil, líder africano en este ámbito. Tanto es así que en los encuentros formales e informales de todo tipo suelen hacer dos preguntas al descubrir la realidad: ¿por qué y para qué aprendemos la lengua de Cervantes? Pero al calor de la conversación espontánea, las respuestas muy a menudo pecan de superficialidad. Ahondando entonces algo más la reflexión, la presente contribución se elabora en torno a tres argumentos esenciales como posibles pistas para explicar mejor la fuerte presencia del español en Costa de Marfil: la temprana institucionalización de su estudio, su progresiva enculturación en un nuevo contexto sociocultural y el gran aporte del proceso mundial de la globalización.
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