A la luz de las investigaciones sobre la enseñanza-aprendizaje de la lecto-escritura en el salón de clases, nos permitimos proponer una serie de estrategias y técnicas de enseñanza basadas en el enfoque procesal, que pueden favorecer la adquisición del español como segunda lengua. En este enfoque se considera la lectura y la escritura como procesos complementarios. Para llevar a cabo esta tarea, se sugiere emplear textos descriptivos, narrativos y argumentativos, con una doble finalidad, por un lado, promover la participación activa de nuestros alumnos en la comprensión, interpretación y re-escritura de los textos propuestos y, por el otro, despertar su interés en el encuentro y la búsqueda de nuevas experiencias de lectura y escritura.
Leer y escribir son procesos que requieren de habilidades cognitivas de recepción y producción de mensajes. Ambos procesos demandan del reconocimiento de cada una de las etapas: logográfica, alfabética, ortográfica, hasta llegar al reconocimiento visual de las palabras, frases y oraciones que conforman el discurso escrito. En cada una de estas etapas se involucran, además, procesos como los de la percepción, la identificación y la comprensión de sonidos, la comprensión del significado y la interpretación del mensaje.
Ambas habilidades están íntimamente relacionadas por ser habilidades lingüísticas “que no se adquieren en contextos naturales sino que se aprenden con mayor o menor éxito en contextos educativos”.3 Estos contextos educativos permiten al aprendiz ir conformando, primero, un mundo lingüístico diferente al suyo y, después, tener una experiencia comunicativa al usar de manera funcional, el sistema lingüístico de la lengua meta, en este caso, el español.
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