- Hablar de experiencias personales de aprendizaje.
- Valorar el propio progreso.
- Expresar sentimientos, opiniones y dificultades.
- Comparar cómo era al principio y cómo es ahora.
- Agradecer, animar y dar consejos a uno mismo.
Al finalizar la actividad, el estudiante será capaz de:
- Reflexionar sobre su proceso de aprendizaje durante el curso.
- Describir los conocimientos y habilidades adquiridos.
- Expresar logros, dificultades y aspectos que desea mejorar.
- Escribir un texto personal breve con coherencia y utilizando recursos propios del nivel.
- Cerrar el curso mediante una actividad de autoevaluación y reflexión.
- Presentación del modelo. El profesor lee la carta de ejemplo y pregunta qué elementos aparecen (logros, emociones, dificultades, agradecimiento, etc.).
- Reflexión individual. Los estudiantes anotan algunas ideas respondiendo a estas preguntas:
- ¿Qué he aprendido este curso?
- ¿Qué ha sido lo más difícil?
- ¿De qué me siento más orgulloso/a?
- ¿Cómo han sido las clases?
- ¿Qué consejo le daría a mi "yo" del primer día?
- Escritura. Cada estudiante redacta una carta dirigida a su "yo del pasado" (120-180 palabras aproximadamente), incluyendo:
- Un saludo.
- Algo positivo que ha aprendido.
- Una dificultad o un aspecto que todavía quiere mejorar.
- Cómo han sido las clases.
- Una reflexión sobre su esfuerzo y dedicación.
- Un consejo o mensaje de ánimo para su yo del pasado.
- Una despedida.
- Puesta en común. Los estudiantes leen voluntariamente un fragmento de su carta o intercambian sus textos en parejas para comentar qué les ha parecido el progreso de su compañero/a.
- Cierre. El profesor destaca la evolución del grupo y anima a los estudiantes a conservar la carta como recuerdo de su aprendizaje y como punto de partida para futuros cursos.
Se puede adaptar para A1, pero entonces será algo mucho más corto.
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