Los niños y niñas que llegan a un nuevo país cuya lengua local desconocen tienen derecho a un apoyo lingüístico y cultural para facilitar su adaptación y garantizar su bienestar. La presente intervención la formulamos como un estudio de caso de una familia rusa que se mudó a Buenos Aires, Argentina ante el estallido de la guerra ruso-ucraniana. El estudio, cualitativo y longitudinal, se prolongó a lo largo de dos años. Analizamos los procesos de adquisición del español del hermano mayor y de la hermana menor de la misma familia, puesto que ambos transitaron caminos diferentes en dicha adquisición. El niño empezó a estudiar español antes de llegar al país de acogida y la niña, empezó el estudio formal después de un año de vivir en Argentina. Mostramos cómo la intervención sirvió para ayudar al niño y la niña a socializarse en el entorno escolar. El estudio se basa en los trabajos de Vigotsky y sus seguidores y, en concreto, en los conceptos de la zona del desarrollo próximo y la exteriorización del habla interior. Podemos observar que la intervención ayudó al hermano mayor a integrarse en la escuela cuando llegó a Argentina y a la hermana menor a cambiar su actitud hacia el español. Este estudio enfatiza la importancia del contexto, los localismos y particularismos a la hora de crear nuevo conocimiento acerca de la orientación como práctica eminentemente social y cultural-históricamente situada
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