Parte de la labor de un docente reflexivo es conocer tanto a sus estudiantes como a uno mismo. Existen innumerables factores cognitivos y afectivos que diferencian a nuestro alumnado y que afectan a su proceso de aprendizaje, siendo responsables, en gran medida, del éxito o fracaso de nuestras clases de lengua extranjera. Conocerlos y saber adaptarse a sus necesidades es un paso indispensable para crear un entorno de enseñanza propicio y promover la participación activa. Del mismo modo, ser consciente de nuestra forma de enseñar nos permite identificar elementos susceptibles de mejora. A través de la observación de dos aulas de estudiantes ingleses de secundaria que estudian español como lengua extranjera se analiza el tipo de actividades y la dinámica de clase de las profesoras, además de las reacciones, comportamiento y motivación del alumnado. Los resultados de los cuestionarios de Inteligencias Múltiples han permitido conocer las preferencias de estudiantes y docentes, así como comprobar la adecuación de las actividades de clase para estos dos grupos. Posteriores entrevistas con las profesoras ayudan a comprobar el nivel de reflexión docente y su repercusión en el aula.
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