En español, cuando un sujeto declara algo (expresa formalmente que ese algo es lo que sabe o piensa), ponemos ese algo en la forma del indicativo. Cuando no, lo ponemos en subjuntivo. Eso es todo. Es lo que llamé “la ley”.
Cualquier complicación adicional solo tiene sentido si se quieren explorar y comprender las razones lógicas de la arquitectura sintáctica por las que en cada caso concreto, de la infinidad literal de ellos que es posible, el sujeto debe declarar o no, y cuando ambas opciones son posibles, cuál es la diferencia de significado.
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