This article examines the experiences of Spanish high school teachers in Tennessee, a state in the New Latino South where anti-immigrant sentiments and rejection of languages other than English are commonplace. Through a narrative inquiry approach, we explored how these contextual realities impacted teachers' perceptions of their roles and how they shaped their pedagogical goals. Participants' narratives reveal that, despite sharing similar realities at the macro level (the U.S. and the New Latino South), teachers' experiences were dependent on two factors at the meso level (their communities and schools). Teachers in urban areas and private schools worked in less challenging environments. Teachers in rural areas, especially in public institutions, had to navigate a complicated reality tinted with racism and a devaluation of Spanish. Despite teaching in difficult environments, teachers exerted agency by extending their roles as teachers to those of role models, cultural brokers, and advocates for and engagement with local Latinx communities. The article concludes by emphasizing the urgent need for systemic support and professional development initiatives to equip teachers with the tools to navigate and challenge sociopolitical hostility in their schools and communities.
Este artículo examina las experiencias de los profesores de español en escuelas secundarias de Tennessee, un estado en el Nuevo Sur Latino de los EE.UU. donde son comunes los sentimientos en contra del colectivo inmigrante y el rechazo hacia otras lenguas. A través de un enfoque de investigación narrativa, exploramos cómo estas realidades contextuales impactaron las percepciones de los docentes sobre sus roles y cómo influenciaron sus objetivos pedagógicos. Las narrativas de los participantes revelan que, a pesar de compartir realidades similares a nivel macro (Estados Unidos y el Nuevo Sur Latino), las experiencias de los docentes dependían de dos factores a nivel meso (sus comunidades y escuelas). Los docentes en áreas urbanas y escuelas privadas trabajaban en entornos menos desafiantes. Los docentes en áreas rurales, especialmente en instituciones públicas, tenían que navegar una realidad complicada marcada por el racismo y la devaluación del español. A pesar de enseñar en entornos difíciles, los docentes ejercieron su autonomía ampliando sus roles como profesores a los de modelos a seguir, mediadores culturales y defensores y promotores del compromiso con las comunidades latinas locales. El artículo concluye enfatizando la necesidad urgente de apoyo sistémico e iniciativas de desarrollo profesional que sirvan para dotar a los docentes de herramientas que les permitan navegar y desafiar la hostilidad sociopolítica en sus escuelas y comunidades.
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