El artículo parte de la escasa atención que la fonética y la fonología han recibido tradicionalmente en la enseñanza del español como lengua extranjera, pese a su importancia para hacerse entender. Repasa el lugar de la pronunciación en las distintas corrientes metodológicas y analiza las causas del desinterés (la actitud del profesorado, la idea de que el español es una lengua "fonética" y fácil, y la existencia de distintas normas cultas). A continuación ofrece propuestas para integrar la enseñanza de la fonética de modo sistemático y en todos los niveles, insistiendo en el acento y la entonación. Cierra con nueve actividades lúdicas —trabalenguas, dictados, bingos de rasgos, entonación según estados de ánimo— que buscan un clima distendido. Se dirige al profesorado de ELE animándolo a llevar la fonética al aula con mayor asiduidad.
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