El trabajo analiza un hecho observado en clases de microenseñanza impartidas por futuros profesores de español en una universidad brasileña: la gran incidencia de preguntas y solicitaciones directas dirigidas nominalmente a un alumno concreto. Aunque su validez depende de los objetivos de la clase y puede estar influida por la presencia de un observador evaluador, el autor sostiene que conviene analizar el fenómeno con los futuros docentes y reflexionar sobre formas menos asimétricas de preguntar (por ejemplo, preguntar de forma general antes de nombrar a un alumno), lo que puede mejorar el clima afectivo, el aprovechamiento de los contenidos y la gestión del aula. La literatura revisada muestra que, pese a lo mucho estudiadas que están las preguntas del profesor, este aspecto ha sido descuidado.
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