Practicar el estilo indirecto al reconstruir una cadena de mensajes de correo electrónico que se deforman al pasar de un departamento a otro.
Reflexionar sobre los malentendidos en la comunicación por correo electrónico.
Actividad en parejas y grupos de tres o cuatro, de 40 a 45 minutos (10 de preparación) y nivel avanzado. Hay que haber trabajado antes el estilo indirecto y recordar al empezar las transformaciones. La página del CVC incluye los seis mensajes de la cadena, el aviso del tablón y un cuestionario.
- Se pregunta qué es un organigrama y los grupos dibujan el de una empresa y comentan cómo se comunican los departamentos.
- El profesor cuenta que en la fábrica de un conocido el director despidió el mismo día a cinco cargos y que la única prueba son unos correos electrónicos. Reparte los mensajes recortados y los grupos los ordenan reconstruyendo la cadena emisor-receptor, desde el director general hasta el aviso del tablón.
- Contestan el cuestionario, que compara cada mensaje con el anterior: qué dijo en realidad el coordinador de área, si el jefe de personal entendió bien, qué escribió el director de Recursos Humanos. Descubren que el director solo quería avisar de que pasaría el cometa Halley y reunir al personal en el patio, o en el comedor si llovía. Puesta en común y comentario: ¿habrían despedido a todos?
- Con el texto ya ordenado, cada alumno señala una información errónea y pregunta a un compañero de dónde viene la confusión (El gerente le dijo que… Pero ¿qué le dijo en realidad el director general?); se responde en estilo indirecto. Puede jugarse por eliminación: queda fuera quien confunda la información o se equivoque al transformar.
- Conversación sobre malentendidos reales por correo electrónico y sobre cómo suplir el tono y los gestos. Cierre con el juego de los rumores (el mensaje se pasa al oído) y, como tarea de casa, el relato de lo ocurrido en el comedor.
Los mensajes son una adaptación de un correo en cadena firmado por Jesús Cebrilla Saíz; el CVC no pudo determinar su procedencia. El texto juega con malentendidos de tono picante (todo el personal «desnudo»).
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