¿Te suena esta escena? Pides a tus estudiantes que repitan una palabra… y la repiten. Pero en cuanto vuelven a hablar de forma espontánea, el error sigue ahí.
La pronunciación en el aula de español no mejora por repetición mecánica. Funciona bien cuando el estudiante escucha con un objetivo (percepción) y tiene oportunidades reales de usar la lengua (producción) en contextos comunicativos.