El aprendizaje de una nueva lengua es un desafío que va más allá del dominio de la gramática y el vocabulario e involucra también la capacidad de expresar y comprender emociones de manera auténtica. Este proyecto se centra en cómo los migrantes y refugiados que aprenden español como lengua adicional experimentan y comunican emociones en un contexto donde el español no es su lengua materna.