Todas las lenguas son constructos emocionales resultado de la perspectiva cultural sobre la forma de sentir de las personas. En cada una, el repertorio de elementos de emoción disponibles, así como su representación semántica, posee unas propiedades específicas, de manera que el conjunto de conceptos con los que los hablantes dan sentido a sus propios sentimientos y a los de los demás es propio de una lengua concreta. Esto nos lleva a preguntarnos qué ocurre en el caso de las segundas lenguas (concretamente, del español) y cómo conforman los aprendices ese espacio desde su experiencia formal de aprendizaje.
Este proyecto pretende llevar a cabo un análisis profundo y multidimensional de la construcción del espacio emocional por parte de aprendices anglohablantes de español, y su interacción con el proceso de aprendizaje. Se trata de un proyecto liderado por la Universidad de Alcalá, que se articula sobre tres ejes fundamentales: la comprensión y el procesamiento de la carga emocional, la expresión de la emoción y la percepción y evaluación de la eficacia emocional en la comunicación.