Cuentacuentos

Fuente: 

Materiales para la actividad

Objetivos 

Repasar y fijar el uso de los tiempos del pasado.  

Desarrollo 

Tenemos diez grupos distintos de tarjetas o cartas que ponemos en mazos boca abajo sobre la mesa después de mezclarlas bien. Cada mazo consta de 12 tarjetas diferentes, excepto el mazo de las tarjetas que contienen verbos que consta de 18 tarjetas.

Los diferentes grupos de tarjetas contienen: un verbo, un adjetivo aplicable a una persona, un adjetivo de color, un objeto o animal, un nombre de mujer, un medio de transporte, una determinación de lugar, dos mazos distintos con un personaje masculino definido por su profesión y un fenómeno atmosférico.

Cada alumno, si queremos que trabajen individualmente, o cada pareja, tiene que coger una tarjeta de cada uno de los mazos. Con esto les proporcionamos los elementos de ?un? cuento que ellos tienen que escribir. Para ello, tienen que utilizar al menos una vez la palabra o palabras que figuran en cada una de las tarjetas que eligieron. Pueden repetir la palabra o palabras de cada tarjeta las veces que deseen.

Una vez que hayan escrito el cuento pueden leerlo en voz alta delante de los compañeros en la misma sesión o en la clase siguiente. Se puede hacer una rueda de intervenciones discutiendo aspectos gramaticales y el por qué han usado una u otra forma de pasado. También se pueden intercambiar los cuentos y corregirlos mutuamente.

La actividad también se puede realizar de forma oral.

Observaciones 

La actividad está pensada en principio como expresión escrita individual tal y como la hemos descrito. No obstante, se puede también hacer de forma oral en pareja o en un grupo de tres o cuatro personas. En ese caso, recomendamos introducir alguna pequeña variación. Si preferimos hacerla como actividad de expresión oral, aconsejamos que cada pareja o grupo coja en total las diez tarjetas, quizá estableciendo previamente el orden en que se cogen (primero el nombre de mujer o el transporte, por ejemplo) o el orden en que debe cada uno hacer su intervención de tal modo que cada uno vaya introduciendo una novedad y se pueda mantener así la intriga a la hora de ir construyendo entre dos o varios un cuento común. O darles tiempo para que ellos negocien cómo contar el cuento.